Un Perfil Historico de El Floridita

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Su verdadero nombre era La Florida, pero todos dieron en llamarle El Floridita y estaba situado en el No. 557 de Obispo, en la esquina que hacia esa calle con Monserrate.

En los altos del edificio residió por mucho tiempo el hombre que lanzó el nombre de El Floridita a la fama mundial: Constante Rivalaigua.

El Floridita se quedó como una de las joyas públicas que había que ver llegar a La Habana. El famoso cantinero, que se convirtió en un mago, en la mezcla de ingredientes para lograr sus cocteles, se erigió en el hombre que impulsaría la bebida cubana más famosa, el daiquiri.

Fue centro de celebridades y de gente del patio habanero. Más de un negocio grande se hizo ante la mesa del restaurante o junto a la barra donde aquel maestro complacía a todos. Un hombre pequeño, pero de labor inmensa como Constante, que falleció en 1952, dejaría para la historia de Cuba su fecunda y ejemplar obra.

"Señor Constantino Ribalaigua", -- como escribió Ernest Hemingway, "usted es un superdotado y todos los que aquí venimos le admiramos y le extendemos nuestro respeto".

La Florida, después conocido por El Floridita, era centro de artistas, deportistas y turistas famosos... Como el Sloppy's Joe... John Wayne estuvo allí... Cantinflas estuvo allí... El Duque de Windsor estuvo allí.

Y usted no es tan viejo si recuerda a Jacobo Saif imponiéndose en el softball y después celebrar la victoria en El Floridita, despachando asuntos como Director de Deportes. Fue el último Director de Deportes de Cuba Republicana.

"LA ETERNA HABANA"

La hermosa Capital Cubana de las décadas del 40 al 60, era un punto neurálgico de atracción irresistible para todos los triunfadores en todas las ramas en que se dividen los puntos cardinales del saber, arte, música, literatura, política, en fin, el compendio del disfrute de esta breve vida, del efímero paso por el mundo terrenal, que es el único que conocemos ya que yo digo; "trabaja en lo tuyo como si fueras a vivir siempre y vive como si fueras a morir mañana"...

Pero lo que quiero señalar hoy de forma categórica, es que todas las celebridades de todas partes del mundo y de todas las gamas, artistas, literatos, poetas, políticos, pintores, y todo lo que brillaba en cada rama. Los que visitaron La Habana por esas décadas cuando se trataba de comidas y lugares de disfrute del buen licor, invariablemente tenían que ir a tres diferentes lugares, porque si no, realmente no podían decir: "estuve en La Habana", y según mi opinión, estos eran: 1) "El Floridita", 2) "El Sloppy Joe" y el 3) "La Bodeguita del Medio".

Vamos en esta crónica a relatar todo lo que nuestra memoria conserva de "El Floridita". En otras crónicas, trataremos de los demás lugares a los que hemos hecho mención.

Enclavado en la esquina de Obispo y Monserrate, a la entrada de La Habana Vieja, su aspecto exterior lucía modesto, pero cuando se traspasaba el umbral de la puerta de la calle Obispo y penetrábamos en lo que llamamos "La Barra", el aroma inconfundible cubano del "Daiquiri", creación de su dueño, un español "aplatanado" de nombre Constante, y por el cual se le puso el lema de "La Cuna del Daiquiri". Aquel brebaje de los dioses del espíritu: ron, limón, azúcar, pero que, tanto Constante como su hijo, mi tocayo Pedrito, le daban un toque especial que era imposible de imitar. Con ellos aprendí a hacerlo y como "amateur" a veces competía con ellos y créanlo o no, a veces les ganaba.

Cuando ya en su interior, mirábamos la concurrencia, invariablemente nuestra vista iba hacia el rincón de la derecha y allí contemplábamos al gran novelista norteamericano Ernest Hemingway con su última esposa Mary. El era, como decimos los cubanos, "punto fijo", otro que casi siempre veíamos, era el gran poeta venezolano Andrés Eloy Blanco, y al famoso novelista y ex presidente también de la misma nacionalidad, Rómulo Gallegos, Entre los grandes artistas cinematográficos, recuerdo a Paul Muni, a Eva Gardner, Errol Flynn, Robert Taylor, José Ferrer, también otro asiduo cuando se encontraba en Cuba, lo era el gran Agustín Lara, el músico poeta mexicano, para mí, el mejor compositor latino de todos los tiempos. De la misma nacionalidad (mexicano) el general y periodista Beteta, el Lic. Reyes Spinola, embajador de México, también a Jorge Negrete, el tenor de la voz de seda, el Samuray de la Canción Don Pedro Vargas, el gran poeta Pablo Neruda. La verdad es que necesario hacer un libro para recoger todos los nombres de personajes de aquellos años.

Dicen que recordar es volver a vivir, por eso cada vez que acudo al "El Floridita" de Hollywood, y conste que lo hago con bastante frecuencia, me parece estar en La Habana, y cuando hablo con su dueño José Armando Castro, me olvido de su apellido y le pongo Constante, porque aparte del recuerdo, eso es él, un constante y esforzado luchador por mantener el nombre y prestigio bien ganado internacionalmente, y debo decir una sola frase: Lo ha logrado...!

 

 
 

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EL FLORIDITA RESTAURANT Dining Room and Bar
1253 N. Vine St., Hollywood, CA 90038 — (323) 871-8612, fax (323) 871-0968
Hours: Monday-Friday, Lunch 11 am - 4 pm | Dinner 4 - 10 pm
Entertainment: Mondays, Wednesdays, Fridays, Saturdays


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